07/04/2005
¡Qué semanas...!
La pura verdad es que fue una sucesión de altibajos demasiado vertiginosa…
Mi madre viajó para ver a mi abuela que estaba ingresada en el hospital por enésima vez desde que le diagnosticaron cáncer en enero del 2004, y el caso es que siempre que viaja la casa se desbarajusta los primeros días hasta que doy con el tiempo de las cosas —que dicho sea de paso dista años luz de los de mi madre—, y eso sin tomar en cuenta los sustos que me llevo cada vez que mi abuela sufre una de sus crisis, que no son para dejar pasar si consideramos que en menos de un mes cumplirá ochenta y cinco años de edad, y que es uno de mis afectos más entrañables.
A veces me sorprendo pensando que me encanta la relación que mantengo con mis abuelas, las dos tan opuestas entre sí… Me fascina el modo en que puedo sentarme una tarde cualquiera frente a alguna de ellas y mantener una conversación animada y pícara mientras tomamos mate durante horas hasta ponernos verdes, el modo en que nos reímos de los sucesos más cotidianos, y de lo estúpida que me siento cuando las veo irse y automáticamente comienzo a echarlas de menos, porque de un tiempo a acá, me es casi imposible no pensar que cada vez tiene grandes posibilidades de ser la última... Lo admito soy una miedosa, una cobarde, una completa idiota…
Así es como me he sentido muchas veces a lo largo de esta última semana, como si hubiera perdido algo de valor incalculable… En parte es así, porque nadie se atreve a dar esperanzas al respecto, pero la experiencia me ha demostrado que nada es seguro, y que es muy cierto eso de que la vida nos da sorpresas…
El fin de semana falleció Karol Bojtyla y extrañamente me vinieron a la mente imágenes de personas que conocí hace muchos años, cuando apenas tenía siete u ocho años… Ya eran ancianas cuando las conocí, así que hoy es muy probable que hayan dejado de existir… Mis maestras de catequesis… Siempre he oído a las personas de mi edad quejarse de las personas que imparten educación religiosa, y he acabado por sentirme rara, porque yo quería —y quiero todavía— a aquellas señoras viejitas que, por sobre todo, nos instaban a convertirnos en buenas personas… No voy a generalizar, porque hay gente de todas las calañas en todos los ámbitos, y tampoco voy a extenderme mucho más en estas cosas, pero esas señoras más bien nos dieron lecciones de ética, y a pesar de su avanzada edad nunca se mostraron inflexibles ni condenatorias. Supongo que habré corrido con suerte, no sé… Y en cuanto a Juan Pablo II, a mí siempre me pareció una gran persona, aunque no coincidiera con todas sus opiniones… Y se me va a hacer raro ver a otro usando el “título” de Papa, cuando a lo largo de toda mi vida, Bojtyla fue “El Papa”…
~ Punto final a este tema. ~
Un aspecto positivo de la semana: Mis niños al fin parecen estar prontos a recuperarse de la intoxicación que sufrieron a fines de febrero —por obra y gracia de ciertos indeseables incompetentes a quienes con gusto ahorcaría si tuviera la más mínima oportunidad—. Sin exagerar, me ha representado toda una lucha sacarlos adelante; que los remedios, que llevarlos al veterinario todos los santos días, que quedarme sin dormir ya ni sé cuántas noches por temor a no enterarme si se ponían peor… Ahora me doy una idea de lo que debe sentir una madre cuando un hijo cae enfermo; no importa que el médico te diga que te quedes tranquila, que la recuperación es sólo cuestión de tiempo y que todo va a solucionarse con bien, en cosas como estas, hasta no ver no creer.
(Y dejo algo en claro: Sí, amo a mis chicos, y representan para mí tanto o más que muchas personas. Si soy rara por ello, la verdad es que no me importa en lo más mínimo; por alguna razón que desconozco siento que nunca podría llegar a casa y no encontrarme con su recibimiento; ellos nunca me miran feo o me muestran mal humor, para ellos la vida es simple y siempre me hacen sentir mejor).
Y vuelvo a cambiar de tema…
Muchos fanáticos querrían “matarme” si les confesara que cuando por fin sucumbí a la tentación de ver la trilogía de “El señor de los anillos”, a mitad de la función ( quiero decir, de cada una de ellas por separado),me quedé profundamente dormida… No sé por qué será, pero en los últimos tiempos el cine me ha decepcionado una y otra vez con tanto empeño que casi he dejado de ir. Hace un par de semanas, me tentó la idea de ver “Constentine”, tal vez porque el tema de que se trata es uno de mis favoritos de todos los tiempos, tal vez porque el protagonista me gusta mucho… El caso es que fue un asco con todas las letras. Es una película insulsa, totalmente falta de originalidad y coherencia; está cargada de escenitas forzadas y sin sentido para la historia principal —esto, si es que existe una historia principal verdaderamente—, y de humor trillado. De verdad, hasta me duele el dinero que pagué por la entrada… T_T
En cambio, la semana pasada, me dejé influenciar por Martín, que se empañaba en ir a ver “Entre copas”, y me llevé una linda sorpresa con la película. No quiero exagerar, así que no voy a decir que era la gran cosa, pero sí que era una linda comedia, que por sobre todo contaba muy bien una historia de gente real. El protagonista era un perdedor con todas las letras, cargado de defectos, pero que me despertó cierta compasión y simpatía, y las peripecias que padeció junto a su amigo durante el viaje, sinceramente me hicieron reír. Para aquellos a quienes les gusta un cine de los más “espectacular” no será nada buena, pero para quién gusta de las “tramas” y quiera pasarse un buen rato y sobre todo reírse, “Entre copas” es un film altamente recordable. :)
Y cambio de tema por última vez… Bueno, no sé.
El martes fui al taller, y me sorprendió la cantidad de gente que había en el aula. Menos mal que las vacantes eran limitadas, porque de otro modo no sé cómo haríamos para someter a escrutinio el trabajo de todos los concurrentes semana a semana.
El señor Laiseka, ante todo me cayó bien. Aunque he podido observar que nuestros gustos difieren un tanto, si no tal vez años luz. Y vuelvo a sentirme rara cuando oigo a tanta gente hablar de su predilección por autores que me duermen en el segundo capítulo… Y me siento todavía más rara cuando mis favoritos suelen ser soporíferos para la gran mayoría.
Y a propósito del taller, ya tengo tarea que hacer para el martes que viene y todavía no he podido escribir ni media palabra. Una idea me ronda la cabeza acerca de un señor que se queda dormido mientras su casa se inunda, y él se niega a ver el desastre… Creo que puede funcionar para el ejercicio.
¡Ah…! ¡Y ya tuve mis dos primeras clases de Japonés! :D
La profesora es muy simpática, y sus clases realmente valen la pena. Esa mujer sí que sabe cómo aprovechar el tiempo… ¿Los compañeritos? Pocos, y me gusta, porque así se aprende mejor. Por ahora sólo vamos a manejarnos con el idioma en su versión RŌMA-JI para familiarizarnos con la fonética, (así cuando hablemos, lo quedigamos sonará efectivamente a japonés y no a argentino), pero se supone que para fin de año habremos aprendido a manejarnos con la escritura HIRAGANA (katakana y kanji quedarán para el próximo curso).
Y ahora sí, ya me voy yendo… Este post ha quedado quilométrico. O_o
Ana.
18:45 Permalink | Comentarios (1) | Email esto
25/03/2005
La F1 se parece bastante a la novela de la tarde…
Hay una realidad ineludible: ¡Sí, lo reconozco, la F1 apesta!
Y otra verdad ineludible es que me duele mucho que se haya trasformado en algo tan patético. La F.I.A. no hace más que meter la pata con cada modificación que hace a los reglamentos, los pilotos no se lucen porque las trabas tecnológicas (y económicas) no contribuyen en absoluto a que se alcance cierto equilibrio, y los periodistas están siempre más preocupados en ver si Schumacher gana o pierde una competencia, que en ver quién resultó vencedor, contribuyendo enormemente a que a los espectadores se nos haga tediosa la categoría.
¡Sí, “señores” periodistas, mucha de la culpa es suya, asúmanla!
—Y aquí hago un alto para declarar abiertamente que:
¡¡¡¡¡ODIO CON TODAS MIS FUERZAS AL “TANO FASSINI”!!!!!
¿Cómo una persona grande puede salir a decir tanta cantidad de zonceras en televisión y encima cobrar un sueldo por ello? Por lo menos yo no conozco a nadie que opine lo contrario.—
En lo personal, debo admitir que si sigo mirando las competencias es porque me pasa algo muy parecido a lo que sucede cuando comenzamos a mirar una telenovela, una serie de películas en el cine, o una serie cualquiera; a pesar de haber perdido casi todo el interés, no quiero quedarme sin conocer el final.
Sigo la categoría desde el mismo año en que Shumacher hizo su primera presentación, o más bien, desde que condujo por primera vez un Benetton; y como aquél que va por primera vez a un hipódromo o a un casino, señalé un “autito” cuyos colores me gustaban, y dije, “ojalá que gane este”. Claro que en esa oportunidad no ganó, pero lo seguí por pura porfía y con los años resultó lo que todos ya sabemos… En fin… que si me he quedado tantas veces sin dormir para ver grandes premios de todas partes del mundo, tal vez por esa misma porfía no quiero dejar de presenciar la que sea la última; y creo que no debe faltar mucho para eso. Después, no sé si seguiré con ello o no.
Y hablando de no querer dejar de ver los finales: ¿No les ha pasado?
A ver, entre las personas que conozco encabezan la lista aquellos que se “clavaron” con la trilogía de “The Matrix” (ya sabían, después de haber visto la segunda entrega, que la cosa iba de mal en peor, pero aún así fueron al cine a ver la tercera), luego los que siguen “clavándose” con la “bendita” “Guerra de las galaxias”, y después, si no me falla la memoria, estamos los masoquistas que miramos las tres entregas completas de “Dragon Ball” (¡y “nada menos” que por Magic Kids!)… ¡Por Dos…! Me pasé años mirando a Goku y sus comparsas matando gente y resucitándola después comos si nada.
En qué cosas pierde uno el tiempo… T_T
Ana.
22:31 Permalink | Comentarios (4) | Email esto
23/03/2005
¡Frío, sí señor!
Hoy de verdad que disfruté las caminatas que me vi forzada a realizar… Sol brillante, cielo no del todo despejado, leve brisa y menos de 20°C de temperatura… En fin, la gloria misma.
Esta semana va a ser “corta” y tengo un sueño acumulado que yo misma me sorprendo. Mis pobres ojos no dan más, ni mi cervical… Parece mentira que apenas corre la segunda semana de clases en la facultad y esos bancos de “M” ya me dejaron a la miseria. Y digo yo: ¿A quién cuernos se le ocurrió que un alumno pudiera estarse más de tres horas de corrido sentado en esos pseudo-bancos de iglesia? ¡Uf…!
Todavía falta un mes para que comience la Feria del Libro de Buenos Aires y ando comiéndome las uñas de los nervios que tengo… Estoy tan mal, que hasta se me cortó la inspiración, y no se hacen una idea de lo que me cuesta escribir una simple frase. Nada más espero que cuando comiencen los cursos extracurriculares, este estado indefinido de ánimo se me pase de una buena vez. Cuento los días, a ver… 1, 2, 3….; en exactamente 12 días voy a empezar a aprender japonés, y en 13 pondré a trabajar mi estilo en el taller… ¿Por qué cuando miro el reloj, el segundero parece girar en el sentido equivocado? T_T
A veces siento que el tiempo pasa para todos y a mí me deja pagando. Últimamente han cambiado muchas cosas en el barrio… Faltan muchas caras conocidas, y eso me pone triste. Mi estimadísimo Mijaíl salió de viaje hacia la madre patria hace apenas tres días y ya lo estoy extrañando… Bueno, a él y a toda su familia que es tan linda… No he podido comentar con él la carrera de Sepang y… ¡la verdad es que fue un asco! Michael Schumacher casi ni figuró, Takuma Sato no corrió, y encima me falta Frentzen… ¡Buaaaaaaa….! Definitivamente, este año voy a organizar una colecta, o sobornaré a quién haya que sobornar para que me adelanten mi regalo de cumpleaños, pero de alguna manera presenciaré Interlagos o he de morir en el intento.
Y ya que ando haciendo ensalada de ideas tontas: ¿Han escuchado “Ultimate G.V.” o “Robot” de Do As Infinity? Me temo que he vuelto a “tildarme” con música muy, pero muy POP… Pero, de verdad, está bueno. Para aquél que le guste, el álbum es Need your love, y lo pueden encontrar en AsianMusicNetwork.com, digo, por si nunca han caído por ahí.
Y ya me voy… es que me dio hambre.
Ana.
01:49 Permalink | Comentarios (2) | Email esto
13/03/2005
Diccionario
Algunas de las definiciones me parecieron graciocillas...
Fácil: Dícese de la mujer que tiene la moral sexual de un hombre.
Duelo: Ceremonia de reconciliación entre dos enemigos.
Fe: Creer sin evidencia, en algo que dijo alguien sin conocimiento, sobre cosas sin fundamentos.
Felicidad: Agradable sensación que surge de la observación de la desgracia ajena.
Fidelidad: Cualidad de poder ser traicionado.
Historia: Cuento fictício, cuyo desenlace coincide asombrosamente con la actualidad.
Indiferencia: Actitud que adopta una mujer hacia un hombre que no le interesa, que es interpretada por el hombre como 'se está haciendo la difícil'.
Inteligencia: Cualidad intelectual que atribuimos a quienes están de acuerdo con nosotros.
Modestia: Reconocer que uno es perfecto, pero sin decircelo a nadie.
Pesimista: Optimista con experiencia.
Rebelde: Dícese de quien todavía no ha conseguido salirse con la suya.
Responsabilidad: Obligación moral propia de Dios, el destino, la suerte o el prójimo.
Sueldo: Medida natural de respetabilidad.
Virus informático: Creencia de usuarios inexpertos de que una fuerza maligna exterior es la causante de sus errores en la computadora.
Webon webon: Usuario que espera unas 2 horas para adquirir por el web la misma información que tiene en un libro de su escritorio.
Patinaje: Deporte que practican los patos.
Ana.
20:20 Permalink | Comentarios (2) | Email esto
11/03/2005
¿Es esto discriminación?
Esto de la discriminación (por las razones que sean), es un tema bastante estúpido. Con frecuencia la gente confunde, o mejor dicho toma partido por cualquier cosa que a otro no le guste para acusarlo de discriminar… Y es que es un recurso fácil, ¿no les parece? Hay muchos que se escudan en la discriminación para justificarse o simplemente para agredir, o para descargarse lisa y llanamente cuando se sienten frustrados por algo.
Y si no, nomás lean lo que le pasó a la novia de mi hermano ayer en la tarde: Al salir de la facultad, después de todo un día de ajetreo continuo, se caminó unas cuantas cuadras para tomarse el colectivo que la lleva hasta su casa —vale aclarar que el viaje le lleva más de una hora y media, y que a mitad de camino debe cambiar de transporte porque no tiene uno que la lleve directamente, cosa que me hace admirar su fuerza de voluntad para hacer el viajecito dos veces por día, seis días a la semana—, pagó su boleto y tomó asiento justo delante de otro en el que se habían acomodado una señora con su hijo. El chico había nacido con síndrome de dawn, y tendría ya alrededor de veinte años de edad, pero a pesar de ello, su comportamiento dejaba bastante que desear, puesto que se dedicaba a hacer berrinches, gritarle a su madre y a patear el respaldo del asiento que tenía delante con una insistencia tal, que parecía que le habían dado cuerda.
En fin, que la novia de mi hermano no me cae bien, pero eso no quiere decir que sea una maleducada ni mucho menos, así que se aguantó… hasta que uno de los golpes le dio directamente en la espalda, entonces, sin decir media palabra, y sin echar la más mínima mirada de reprobación o fastidio, se limitó a cambiarse de asiento. ¿Qué otra cosa podía hacer? ¿Y qué habría hecho cualquiera de ustedes en su misma situación? ¿Se habrían dejado golpear por tiempo indefinido, nomás por temor a que alguien se pudiera llegar a sentir ofendido?
Pues fíjense que la madre del chico, antes de bajarse del colectivo, se le paró delante y a voz en grito la acusó de haber discriminado a su hijo, la insultó con improperios que no pienso transcribir, e incluso le “deseó” que el día de mañana todos su hijos nacieran “mogólicos”.
¡¡¡¿¿¿LO PUEDEN CREER???!!!
Y acá va mi opinión personal al respecto… Los hijos, como los animales, son siempre lo que los hacen sus padres. Y, probrecitos, no tienen la culpa, pero no por eso se tienen que volver responsabilidad de cualquier hijo de vecino.
¿Qué si tolero yo, con mi genio, a chicos de “esa” condición? Claro que sí. Sin ir más lejos, mi queridísimo Silvio, al que conozco desde hace más de diez años, es uno de mis seres más queridos… Y conste que con sólo su primer año en la escuela —especial, pública y gratuita— le bastó para ser un niño educado, respetuoso y amoroso como sólo ellos pueden serlo.
Y, se ofenda quien se ofenda: Hay gente que no debería reproducirse… y lo digo más allá del sentido estrictamente biológico, hay gente de la que nadie debería aprender absolutamente nada, por el bien de todos.
Ana.
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