20/05/2005

No hay mucho...

No hay mucho de nada bueno… ¿Por qué será?

El darme cuenta de ciertas cosas que hasta ahora consideraba, en cierto modo, tangibles, y que en realidad no lo son, me pone en una situación bastante confusa. No es que los desengaños a los que nos somete la vida me hayan pasado por alto ni mucho menos, pero eso sí, no importa de qué especie o magnitud sean, nunca dejan de causarme azoro y sorpresa. De verdad que esta vez me pregunté si no vivía yo dentro de una burbuja, preocupándome por las cosas que son trascendentes sólo para mí, siendo egoísta hasta el extremo, y desdeñando los sentimientos de los demás, con total indolencia.

¡¿Cómo fue que no me di cuenta?!

Muchas veces participo de conversaciones intrascendentes en medio de las cuales suelo colar comentarios que hacen que mis interlocutores me miren un tanto descolocados y me pregunten: “¿Cómo es que sabés eso?” Y entonces yo me quedo pensando que son gente que no se fija en nada, y en realidad estoy tremendamente equivocada, porque no es que no reparen en nada, sino que suelen dirigir su atención hacia otras cosas, que son, para ellos, mucho más importantes que para mí.

Y será que las personas en general –salvo unas pocas— no me preocupan lo suficiente como para buscarles, como quién dice, el lado amable. Me preocupo por otros aspectos, quizá más técnicos o prácticos, de la vida, y no me tomo el tiempo suficiente para mirar a las personas como individuos. Generalmente, lo primero que identifico en las personas suelen ser sus defectos, y después tiendo a generalizar, de modo muy desagradable, lo reconozco y me avergüenzo de ello, dejando de lado a varios porque sólo uno no me caiga bien. Y lo peor de todo, es que esa aversión que desarrollo, en la gran mayoría de los casos, no tiene razón de ser.

Si aquél sonríe demasiado, ni de casualidad se me ocurre que puede estar incómodo o simplemente ser tímido, directamente lo catalogo de falso y lo anoto en mi lista negra por los siglos de los siglos.

Si esa otra persona se me acerca y me dice algo demasiado halagador, también es falso. Porque yo, la mejor y más justa de las juezas, aquella cuyos ojos ven mejor que los de todos los demás, he dictaminado que no hay nada en mí persona que los merezca. Tal vez alguna de las cosas que hago, pero yo, de ninguna manera.

Y será por todo eso —y por muchas razones más que no vale la pena comentar ahora mismo— que cuando me pasan ciertas cosas, cuando sufro ciertos desengaños, me quedo como de piedra…

Los amigos son amigos, desde ayer, hoy, y para todos los mañanas…

No me gusta que eso cambie.

Si el tiempo suaviza los sentimientos de las personas y la vida las distancia, acepto que es lo que el futuro depara para cada quién. Pero aunque no he vuelto a saber de muchas personas, cuando me acuerdo de ellas siempre lo hago pensando en ellos como en amigos que alguna vez tuve, en personas que alguna vez conocí.

Y me choca que pretendan saltarse de categoría, así, sin mi consentimiento, sin que yo, la magnánima, lo haya visto venir antes. Esa clase de “sorpresas” no me gustan nada.

¡¡¡Y lo peor de todo es que esas mismas personas que suelen preguntarme “¿Cómo es que sabés todo eso?” sean ahora las que me preguntan “¿Pero cómo no te diste cuenta?”!!!


Ana.

15/05/2005

Algunas cosas son definitivas...

¡Bua…! Me voy a poner a llorar… El cuento del teléfono no se entiende, y es definitivo. Voy a tener que rescribir el final, esta vez sin reprimirme con eso de que acaba siendo más extenso de lo permitido; después de todo, me había quedado bastante ágil la narración…

Otro asunto definitivo, es que voy a tener que dejar de posponer las cosas, y dedicarles más tiempo, en lugar de divagar y pretender redondear las ideas dentro de mi cabeza. De algún modo resultan mejores esos escritos que nacen de la impulsividad.

En fin, si se animan, la última parrafada está acá.

El martes me maté de la risa en el taller, de verdad, mi compañerito de banco, —sí ese que me sigue gustando cómo lee—, lleva dos semanas inventándose unas historias verdaderamente cómicas. Hasta se me saltaron las lágrimas con algunas frasecitas. ^___^”

Y en cuanto a los demás… ¿qué puedo decir, ya que estamos? Que de a poco me voy dando cuenta del estilo, por así decirlo, de cada uno de los presentes… Y es que ya no somos tantos, pero sí me atrevo a decir que somos todos los que vamos a seguir estando. Hay una chica que escribe realmente bien, y cuando digo bien, pretendo hacer hincapié en la calidad de lo que escribe, en el trabajo que se toma para hacer las cosas… En cuanto al contenido, puede interesarme o no, puede perecerme cómico, o no… pero eso sí, difícilmente me deja de gustar. Ahora pienso que es algo así como la antítesis de mi propia persona; porque yo tiendo a hacer las cosas así nomás, con puro “talento” como quien dice, aunque ese talento no valga ni dos centavos… Hace algún tiempo mi hermano me dijo que la gran mayoría de los cuentos que escribo no parecen haber salido de puño y letra de una mujer, que me río demasiado de las desgracias de mis personajes y que resulto muy poco sensible. Y será que tiene razón, porque nunca me gustó la poesía. XP

Y siguiendo con los “personajes” del taller… No puedo dejar de mencionar a cierto individuo que me tiene al borde del asco. No sé, se me hace un engreído y chupamedias. Y ayer mismo acabé de convencerme de que la razón más poderosa por la que lo detesto, la constituyen las insistentes citas que hace de Dostoyevski. ¡No pronuncia bien uno sólo de los nombres de sus obras! Es más, lo hace tan, paro tan mal, que por un momento pensé que mi adorado Fedia había escrito cerca de media docena de novelas de las que yo no tenía ni noticias.

No sé, en una de esas es que estoy loca, pero a mí lo que siempre me gustó de su prosa, no fueron los análisis tan maravillosos que todo mundo reconoce y elogia, sino los personajes en sí mismos, porque cuando leía me despertaban sentimientos hacia ellos mismos, sentimientos perdurables, y no sólo la simple admiración hacia su creador.

Pero bue’, ya no voy a seguir ensañándome con ese enano —porque encima de todo, apenas si me debe llevar un par de centímetros, cosa que lo convierte en el sentido puramente literal en un “tipo bajo”—, porque en el salón hay muchos personajes más… Hay un chico que escribe cuentos kilométricos, que hasta ahora me vienen gustando, pero que, lamentablemente, están atestados de errores; no coordina bien los tiempos verbales, y esos errores se notan demasiado cuando lee en voz alta… Una pena… aunque esos siempre son errores salvables, se repasa un tanto la gramática, se revisan los escritos un par de veces más, y listo.

Está también una señora que el otro día acabó leyendo una suerte de cuento para chicos —cosa que ella misma reconoce que ni idea tiene de cómo le salió— que, la pura verdad, estuvo genial. Y hay un tipo, que se sienta siempre al fondo, que escribe cosas que nunca entiendo, porque su prosa suena demasiado a verso y me aburre antes de poder saber de qué iba la cosa.


~ Cambio de tema. ^_^ ~


Clases de idioma japonés: La gramática es súper archi sencilla… Los números son un quilombo, ya sea para contar, para requerir el precio de algo, leer la hora o indicar una planta determinada dentro de un edificio. ¡Waaaaaa…! Como sea, me prometo solemnemente dominarlos por completo antes de fin de mes, aunque ande como lela por ahí hablando sola.

Y otra cosilla… Hace un par de clases que se nos ha instalado un colado en la clase. Es el tipo más amanerado (por no decir maricón) que he visto en mi vida. Y no es que tales personas me desagraden ni nada, sino que éste tipo en particular es quién me desagrada; es un completo maleducado, alza demasiado la voz cuando se supone que está cuchicheando con quién sabe quién, y hay que hacerlo callar demasiado seguido. No veo la hora de que lo echen, visto y considerando que no piensa dejar de incordiar.


~ Otro cambio de tema ~


El clima en esta condenada ciudad me tiene por el suelo. Esta humedad es asquerosa, y al final nunca sé en qué estación estamos; un día hace calor, otro frío, otro está nublado pero no llueve, y al siguiente hay un sol que raja la tierra y de golpe y porrazo diluvia…

Otro año sin otoño y en serio me voy a tener que ir a otra parte. No sé cómo ni a dónde, pero ya veré.

Ya ni sé cuántas veces he escuchado esta bendita canción… La vocecita de Noriyuki Makihara, cantando Kimi no namae wo yonnda atoni… Soy una obsesiva con estas cosas, ¿qué le voy a hacer? Me viene de herencia; según mis viejos, mi abuelo hacía exactamente lo mismo cuando alguna canción le gustaba. ¡Argh…! Odio que me digan esas cosas porque me hacen extrañarlo, y después me pongo triste y no duermo, y después ando de mal humor y no le hablo a nadie salvo para dar los buenos días, y entonces me preguntan que qué me pasa y lo que sale de mi boca no es lo que me gustaría decir…

Creo que en breve vendrán por mí los “señores de blanco”, montados en su “blanca” carroza… ~ ni… un… ni… un… ni… un… ~


Ana.


PD: Otro hallazgo, bastante pop, como casi todo lo que escucho últimamente: F.I.R.Unlimited. Para quién no los conozca y tenga curiosidad, pueden descargar el álbum aquí. ^_^

29/04/2005

Some people never know…

A qué punto llega la ignorancia en mi país… Las personas no piensan, y es literal, se comportan como ganado, y a veces hasta “me parece” que sólo les importa que les llenen la boca; léase: comida, ropa de marca, televisión, vacaciones… ¿trabajar? ¡Por Dios, qué aberración!

Lo que más me asusta, y “tal vez” debería asustar a muchas pero que muchas más personas, es saber en qué proporción y a dónde va el “fruto de su trabajo”; que el Gobierno ante el déficit siempre se las arregla para sacarle a “alguien”, y que hace “beneficencia” nada menos que con el “insignificante” 40% de su sueldo. Y sepan que semejante porcentaje es el que se corresponde con la menos desfavorable de las situaciones, que incluye los pagos de jubilación, obra social, cuota sindical, la cuota de contribución para el sostenimiento del PAMI, y el “nunca bien ponderado” impuesto al valor agregado (IVA para los amigos).

Ya ni hablemos de aquél que cobra un sueldo medianamente decente. A “ese” ya le toca pagar también Impuesto a las Ganancias (9% sobre la ganancia neta sujeta a impuesto, en el mejor de los casos), lo que implica a su vez inscribirse para el pago del impuesto sobre los Bienes Personales.

Y a propósito de este “impuesto”: ¿Saben que grava los bienes cuando el valor de estos supera los 102.000.- y pico de pesos? Lo que implica que, al menos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, prácticamente todos los afortunados propietarios de alguna cosa tienen que desembolsar al fisco algo así como el 0,5% del valor de sus propiedades. (Porque si bien el valor de los sueldos está en Pesos, el de los bienes inmuebles continúa cotizándose a valor Dólar Estadounidense ó su equivalente en moneda nacional).

¡Ah...! Pero alguien podrá decir, que si comienza a aplicar “deducciones”, el monto de su sueldo se podría disminuir lo suficiente… Y no es así, porque, nomás para que se den una idea, y a modo de ejemplo, les cuento que el Impuesto a los Bienes Personales, sin ir más lejos, no es deducible, es decir, que no constituye un “gasto” a los efectos de las ley de Impuesto a las Ganancias.

Y así hay para coleccionar: IVA, servicios de energía eléctrica, agua, gas, teléfono, Rentas, otros impuestos municipales, o lo que cuesta mantener a un hijo (el Estado supone que mantener a un menor de edad no implica un costo mayor a los $100 por mes, ó $1200 al año).

No sé los demás, pero a mí me dan escalofríos cuando veo los números.

¡Y cuando veo en qué se va toda esa plata, me da una bronca que rompería todo!

La cuota sindical (2,5% del sueldo bruto) no es deducible de impuestos, y si uno elige no estar afiliado, de todos modos debe “contribuir” al sostenimiento de esas “mafias” (porque para mí no son otra cosa, mal que le pese a cualquiera) de todos modos con el 2%.

Pagamos impuestos municipales para que, entre otras cosas, el Gobierno de la Ciudad amplíe en determinada época la Avenida 9 de Julio, y que un par de años después la vuelva a angostar porque a las personas no les daba el tiempo del semáforo para poderla cruzar a pie… Ahora están angostando la Avenida Corrientes, y seguro que en poco más de un año la van a tener que ensanchar de nuevo para que no se atasque el tránsito. Porque a las obras públicas las maneja cualquiera menos alguien idóneo: Porque si “vamos” a construir, el economista es rey y el ingeniero la juega de peón.

Ni hablar de lo que se les paga a “mis entrañables amigos” los piqueteros para que no nos dejen circular por la ciudad, para que quemen todo lo que puedan “arrancar” de su sitio, para que acampen en la Plaza de Mayo sin disponer baños químicos (y que empleen como tales cualquier “escondrijo”, léase la puerta de acceso a cualquier establecimiento), etc., etc., etc.

¡Y también tenemos a esos chicos superdotados que cada año salen en los noticieros quejándose de que para ingresar en la Facultad de Medicina de La Plata, les toman examen! ¡¿Pero cómo se les pudo ocurrir semejante aberración?! ¿Acaso no saben que en el resto del mundo la educación universitaria no sólo es totalmente gratuita, sino que además, a todo aquél que desee cursar una carrera lo subsidian? ¿No saben, estos decanos de las universidades argentinas, que para recibirse de médico en cualquier país de Europa no hay que rendir ni un solo examen? ¡Pero qué atrasados estamos, esto es el tercer mundo, sin lugar a dudas!

~ Por si alguno no se dio cuenta, todo el párrafo anterior es sarcasmo ^_^” ~

Y sonaré tremendamente estúpida, pero aún sabiendo que el 21% de nuestro sueldo neto se va en IVA, no somos capaces de pedir una cochina factura; total, pobrecito el señor comerciante que se lo embolsa porque también paga muchos impuestos y de algo tiene que vivir… ¿Y al Estado qué le importa, si total cuando la recaudación baja, borra un “1” y escribe “5”? Como escuché alguna vez por ahí: “De algún culo tendrá que salir”.

Y antes de que algún paladín empiece a llenarse la boca con palabritas tales como corrupción y demagogia; les informo que soy perfectamente conciente de esas cuestiones y que mi única intención en este momento es analizar así por encima (y un tanto escatológicamente también si les gusta más) sólo esta porción de la realidad. Así que no se gasten.

Eso de que el Gobierno es una MI****, no justifica las idioteces que hace el ciudadano. Porque al presidente, los gobernadores, senadores, diputados, intendentes, y etcéteras que tenemos, los votó la mayoría. Y si “vos”, pobre ser indignado (y con razón) no los votaste, jodete, porque la democracia es así, injusta; y lejos de lo que los “ignorantes piensen”, no equilibra las balanzas, sino que las inclina para el lado de las mayorías.

Y sí, las minorías, que se joroben, para variar. Y sí, que si los que no piensan son más, los que sí lo hacen deberán vivir de todos modos con sus reglas, porque estamos en Democracia, y la Democracia es lo mejor que hay, y es la única manera y la más justa de vivir, que llevará a los pueblos de todo el mundo hacia la utópica paz porque en un futuro no muy lejano todos serán ignorantes de todo, salvo dos o tres que serán casualmente familia y dirigirán al mundo como a un enorme zoológico.

~ Otra vez, puro sarcasmo lo del último párrafo ^___^”" ~

Y ya me fui de tema, así que mejor la corto acá, porque cuando estoy de mal humor (cosa rara, ¿no?) mi vena malvada e intolerante se hace demasiado evidente.


Ana.

28/04/2005

~ Algunos datos útiles ~

Guía de bolsillo de la ciencia moderna

1. Si es verde o repta, es biología
2. Si huele mal, es química
3. Si no funciona, es física.
4. Si no se entiende es matemáticas
5. Si no tiene sentido, es económicas o psicología.


Tres respuestas posibles a la pregunta: ¿Como se calcula el volumen de una vaca?

Ingeniero: Metemos la vaca dentro de una gran cuba de agua y la diferencia de volumen es el de la vaca.
Matemático: Parametrizamos la superficie de la vaca y se calcula el volumen mediante una integral triple.
Físico: Supongamos que la vaca es esférica...


Las tres leyes de la termodinámica

1) No puedes ganar.
2) No puedes empatar.
3) No puedes abandonar el juego.


Definición: Un científico es alguien que lo sabe todo de nada mientras que un filósofo es aquel que sabe nada de todo.

Definición de Weber: Un experto es aquel que sabe más y más acerca de menos y menos, hasta que lo sabe absolutamente todo de nada.



Diccionario para interpretar trabajos de investigación


Donde dice: Es bien sabido…
Debe leerse: No he buscado la referencia original.

Donde dice: Es evidente una tendencia definida…
Debe leerse: Estos datos prácticamente carecen de sentido.

Donde dice: De gran importancia teórica y práctica…
Debe leerse: Es interesante para mí.

Donde dice: Aunque no ha sido posible suministrar respuestas definitivas a estas preguntas...
Debe leerse: Un experimento fallido, pero espero todavía que sea publicado.

Donde dice: Se escogieron tres de las muestras para un estudio detallado...
Debe leerse: Los resultados de las otras no tenían sentido.

Donde dice: Un análisis detallado de los datos conseguidos...
Debe leerse: Se borraron tres páginas de notas cuando tire sobre ellas un vaso de cerveza.

Donde dice: Se agradece a Joe Blotz su ayuda con el experimento y a George Frink sus valiosos debates...
Debe leerse: Bork hizo el trabajo y Frink me explico lo que significaba.

Donde dice: Se espera que este estudio estimule una investigación posterior en este campo...
Debe leerse: Este trabajo es desastroso, pero también lo son el resto de los trabajos sobre este lamentable tema.

Donde dice: Esta claro que hace falta mucho trabajo adicional antes de que se entienda completamente el fenómeno…
Debe leerse: No lo entiendo.

Donde dice: Se cree que…
Debe leerse: Creo.

Donde dice: Es generalmente aceptado que...
Debe leerse: Un par de personas lo creen también.

Donde dice: Se muestran resultados típicos...
Debe leerse: Se muestran los mejores resultados.

Donde dice: Estos resultados se mostraran en un informe posterior...
Debe leerse: Podría tratar de sortear esto si me fuerzan.

Donde dice: Los resultados más fiables los ha obtenido Jones...
Debe leerse: Él fue mi asistente graduado.

Donde dice: Es correcto dentro de un orden de magnitud...
Debe leerse: Es incorrecto.


~ Gracias a Lou, por hacerme llegar estas cosillas ^_^ ~


Ana.

21/04/2005

Tanto tiempo sin pasarme por acá...

Qué feo… Tengo una muela de juicio menos, me duele el estómago a causa de los antibióticos que tengo que tomar aunque no me hagan falta, la cabeza me da vueltas con tanto vocabulario que tengo que aprender —y no de memoria, por supuesto—, y vuelto a perder el sueño…

Hoy se abre la Feria del Libro de Buenos Aires para el público en general, y yo no voy a poder ir porque tengo que estar en clase… Aunque no sé… En una de esas convenzo a alguien para que se una a mí en la fuga —así me siento menos culpable— y me voy para allá. Qué irresponsable soy, ¿no? Pero es que me da mucha rabia que empecemos las clases con retraso, que luego nos tomemos recesos extensísimos y que, encima, salgamos después de hora porque “si no, no llegamos a ver todo el programa de la materia”. -_-“ ¡¡¡Y lo peor de todo es que “se supone” que salimos a las 23:30!!! ¡¡¡Y odio estar en la facultad a esas horas!!!

Bueno, ya grité. Estoy molesta, no me siento bien… ando susceptible, y es un estado de ánimo muy feo…

Como me cuesta dormir, no importa lo cansada que esté, me he “dedicado” a mirar televisión de noche para ver si me vence con su falta de contenido; y así me encontré con que en People & Arts estaban pasando un “reality show” denominado “Cambiemos esposas”. Apenas lo puedo creer. En serio. Había una mujer que vivía con su marido hacía algo así como quince años, y en todo ese tiempo el tipo nunca había trabajado; se “suponía” que era “jugador profesional” (de juegos de azar, apuestas, carreras de caballos, de perros, etc.), y encima ni siquiera era capaz de lavarse los calzoncillos. Ahora que la mujercita era lo más estúpido del mundo entero: trabajaba fuera de la casa, (sí, era ella la que ganaba el dinero que su maridito apostaba), hacía de comer, lavaba la ropa, se hacía cargo de criar a un hijo, limpiaba la casa, etc., etc., etc.; y por si todo eso fuera poco, el tipo la trataba como si fuera un trapo de piso (era un completo maleducado)… Bueno, el caso es que después de una semana (que fue lo que duró el intercambio), la mujer se puso a reflexionar acerca de lo poco que pensaba y hacía por y para sí misma, cosa que ya me iba pintando bien, pero al final resultó que cuando ella acusó a su marido de no quererla, el tipo le soltó a regañadientes un casi inteligible “Te amo” seguido de un clarísimo “pero no esperes que te lo demuestre”, y la muy estúpida por poco y no se larga a llorar de la “emoción”; ya no escuchó nada más, y se puso a repetir como sonsa una y otra vez: “Soy feliz, ahora soy feliz porque sé que me amas…”

¡¡¡PUUUUUUUAAAAAAJJJJJJJJ…!!!

Como broche de oro, la pobre idiota le dio en beso en la mejilla y el tipo se la limpió con gesto fastidioso.

¡¡¡¿¿¿DE QUÉ CA**** ESTÁ HECHO EL MUNDO???!!! Ye sé, no hace falta que nadie me conteste…


~ Y basta de indignarme con esas cosas sin sentido. ~


Rodrigo encontró en una librería, de esas que parecen sacadas de historias de terror, un ejemplar de “Il carro di Tespi”, amarillento y con olorcito rico —mil gracias querido por “obsequiarme” (o prestarme… bah, al fin al cabo da igual porque ya me lo adueñé), cosas que me hacen reír— y me encontré con unos personajes muy simpáticos… Ahora ando obsesionada con Mastro Pathelin… ¡qué tipo ese…! Y la verdad sea dicha, todas esas obras pierden casi toda su gracia cuando se las traduce; las expresiones de los personajes en italiano son cien veces más cómicas. XD

El domingo comimos asado en casa de Martín. ¡Qué felicidad…! :D Su abuelo es el mejor asador del mundo entero (después del mío, claro, aunque ya no está). En esa casa siempre hay un clima especialmente animado, y me gusta estar de vez en cuando entre tanta gente (porque son un montón de hermanas y hermanos), sin sentirme en medio de completos desconocidos. Já, ardua tarea le habrá representado siendo yo tan cerrada… Después vino la sobremesa, y el truco. Para el 1° de mayo la asociación del abuelo de Martín tiene preparado un torneito, pero nos dejó bien claro que no piensa invitarnos porque, según él, somos demasiado tramposos y lo haríamos pasar vergüenza… Habrase visto tanto descaro… este fin de semana nos vamos a Reta disque a pescar, cosa que nos pinta sospechosa, puesto que ya lo han visto por ahí haciendo averiguaciones por un nuevo bombeador de agua. Mucho me temo que en realidad nos lleva para trabajar (que no sería la primera vez), pero lo cierto es que no me importa.

El martes volví a hacer lo mismo: me senté a hacer el ejercicio para el taller dos horas antes de la entrega. Nada de lo que había estado maquinando quedó finalmente en el papel, y en cambio me resultó algo simplemente pasable, porque el tema de que se trataba esta vez no me gustaba en lo más mínimo.

Y en cuanto al laboratorio de hidráulica, se está volviendo más entretenido, si bien me temo que dentro de un mes, cuando ya hayamos tenido oportunidad de “jugar” con todos los modelos y dispositivos montados, dejaremos de verle la gracia.

Las clases de japonés siguen sin tener desperdicio, y me representan algo así como un momento de distensión porque, de verdad, voy con gusto… Aunque ya he tenido un par de encontronazos con los de la librería porque no tienen ni idea de cómo hacer su trabajo; fui un jueves a encargar un montón de fotocopias y me dijeron que iban a estar recién para el lunes, y resulta que llegado el día sólo tenían hecha la mitad cuando les dejé bien clara mi intención de hacerlas todas de una vez; les pedí que no abrocharan las hojas porque las quería anillar y les incrustaron tremendas grapas… y encima, una semana después, todos los del grupo nos enteramos que había otro material adicional y que los tipos esos no nos lo ofrecieron porque lo habían extraviado. ¡Por el cielo! Me asombré ayer cuando supe que había sido de los más afortunados… A mi “compañera de banco” le tomaron el pedido recién para el martes de la semana próxima, y a otro le vendieron entre el montón un apunte del curso de otra profesora que no tiene nada que ver.

“Bueno, ya no volveremos a trabajar con ellos…”

¡Ah…! Y casi me olvido… En el taller tengo un par de compañeros españoles. Uno de ellos es una mujer a la que no le entiendo ni jota cuando habla rápido desde el otro extremo del salón, el otro, mi compañerito de banco, un chico de lo más agradable… me sorprendí pensando que me gusta cómo lee (y aclaro: cómo lee en voz alta, que no es lo mismo que cómo habla)… Ya sé, como dice Martín, debo de estar pasando por un período de completa idiotez. Espero que se me pase pronto, pero de todos modos me sigue gustando cómo lee. XP

Y ya me dejo de divagar. Benkyōshinakerebanarimasen (ó: tengo que estudiar). u_u*


Ana.


P.D.: Y me ha quedado otro post laaaargo…