09/09/2007

Demasiado...

Fue tan sencillo como tomar la decisión… Já… nada menos!

Duele, pero está hecho. Ya está, se fue… se fue para siempre… y es una sensación extraña la de haber conseguido al mismo tiempo una suerte de liberación y cierta cuota de cargo de conciencia. No sé… me duele el hecho de haber puesto mis dedos sobre el teclado y haber hecho esa llamada. Sé que ya no tenía ningún sentido continuar estando las cosas como estaban… Será que son muchos los cambios, y que duelen… mucho. Estoy plenamente convencida de que fue lo mejor, pero eso no me consuela como quisiera, en una de esas porque no puedo evitar poner me a pensar en lo que será de acá a unos cuantos años, cuando a los demás les llegue también su hora. Lo que deprime es sentirse un poquito más sola cada vez que algo como esto pasa, tomar conciencia de que ya se fue y que es definitivo. ¡Vaya si la muerte no es algo rotundamente definitivo! El saber que al despertar ya no va a estar ahí, aún cuando ya no vaya a darme problemas… Tengo un nudo en la garganta que casi no me deja respirar.

Me vienen a la mente montones de momentos en los que nos divertimos juntos, y eso es lo que más dolor me causa ahora, el haber puesto punto final a algo que no tenía ganas… Pero no pude quedarme ahí escuchando… escuchándolo. Es demasiada la presión.

Me sostienen los proyectos, la pura determinación y la esperanza de que llegado el momento podré ser lo suficientemente fuerte para liberarme por fin de este yugo. ¡No más! ¡Se acabó! ¡Al diablo con sus pretensiones! Si acaso este episodio me ha hecho un poquito más fuerte, y acrecentó mi determinación. Forzaré la máquina hasta que haga falta, sólo porque sé que hay un límite que no llegaré a traspasar por pura falta de año… Luego, el cielo dirá y yo me dejaré llevar…


Ana.