15/08/2006
Ese dulce sopor...
Siempre hay cosas para contar… pero no hay caso, me desvío.
Para variar, estoy cansada. Pero tengo muchas ganas de hacer cosas y, de algún modo, me las arreglo para llevarlas a cabo lo mejor posible. Hasta ahora la cosa va bien, y espero que así sigan… Me consuela que ya estamos prácticamente en la mitad del 2006, y que para las vacaciones falta realmente poco. El tiempo se me está pasando a velocidad del sonido, y me da que pensar en eso de que cuando se está ocupado… En fin, que después de estas “vacaciones de invierno”, mañana comienza de nuevo el trajín.
Será muy fácil ir solamente a trabajar y nada más… pero, salvo contados episodios, sería también muy poco gratificante.
La semana pasada reanudé las clases de mandarín, y me sentí tan bien de, sin haber repasado, poder haberme sentado frete a un texto sencillo y haber podido reconocer cada carácter… Me di cuenta de que los meses transcurridos no lograron hacerme olvidar aquello que, finalmente, bien aprendí.
Y esta semana comienzan tooooodas mis clases, las de la facultad —que son las únicas que, de un tiempo a acá, no logro disfrutar—, las de japonés —¡hay, de mí que me toca examen de mitad de año el viernes— y las de portugués en el nivel II.
Y no, no me embrollo. Hasta ahora, lo he controlado bastante bien, cambiando el suitch a la posición adecuada en cada clase. Ni sé cómo es que lo hago, pero lo hago… jaja.
El jueves fuimos a ver “Qué noche Bariloche”… No paré de reírme en todo el tiempo que duró la función… y bastante más a decir verdad, que hasta me dolía la cara de tanto reír, y lo digo sin exageración. Ese humor absurdo me puede. Y es que no se parece al humor chabacano y “vulgar” cuya fórmula repiten otros, tal vez, más exitosos. El ritmo es realmente bueno, nunca decae, y hay “toques”, por llamarlos de alguna manera, que en verdad sorprenden.
“Y ahiiiiiiií…. viene cayendo el público, que estaba distraído riéndose de número anterior… y, cuando por fin cae, estallan las carcajadas más fuertes aún…”
Ah… Puede que repita… :D
Ahora, suena suave “The garden of everything”… mi nueva obsesión, después de haber escuchado ni sé cuántas veces todos esos álbumes de Maaya Sakamoto…
Esta tarde de domingo está fría… Hoy no tuve ganas de salir. Comí naranjas… tomé te de jazmín… miré televisión… dormí siesta… Hacía tiempo que no me regalaba una siesta… El sábado próximo de vuelta a clases, con las caras de siempre, algunas, queridas y otras, insoportables. Mañana, día largo, como todos los días desde que cierta persona se quebró el tobillo… Han sido tres semanas como de chicle… y se vienen meses interminables, porque ni pinta un posible reemplazo.
En fin, que, como dije, la tarde está fría, y la cama y el control remoto de la TV me están llamando… Ana.
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