24/02/2005
No quiero volver T_T
Es así. Hay que salir de casa con expectativas escasas para poder decir al ocaso que a fin de cuentas no ha sido un mal día… o una buena temporada; lo que ya es mucho decir.
En fin, que mis vacaciones se desvanecen irremediablemente, como cada año, como siempre, y que si ha llovido varios días, no me ha importado realmente, y que si el sol me ha tratado novedosamente mal por primera vez en mi vida, pues me aguanto y punto, que calavera no chilla… bueno, eso dicen.
¿La compañía? Ciertamente rayando el calificativo de inmejorable, y eso que había en el grupo un par de “colados de última hora” a quienes no había tenido el “gusto” de conocer antes. Y no, por primera vez en mucho tiempo no estoy siendo sarcástica, porque conocer a ese par de “personajes” sí ha sido para mí un gusto. Aunque, para variar, me ha llevado unos días lograr entablar con ellos lo que se dice una verdadera conversación. Y es que este carácter que tengo no da para más. Algunas veces se me ocurre que soy tremendamente tímida —digo, en carne y hueso mil veces más que en este papel virtual—, irasciblemente callada cuando me hallo en medio de desconocidos; y otras, se me ocurre que no sólo se trata de timidez, sino más bien de una desconfianza un tanto animosa y gratuita para la cual no consigo hallar bases dentro de mi corta experiencia de vida. Es raro, pero aún cuando en ocasiones me revienta este aspecto de mí misma, las más de las veces siento que esta frialdad aparente, esta falta de interés que no es tal, no está del todo mal, después de todo, siempre sí es cierto eso de que no me interesa en lo más mínimo caer bien a todo mundo nomás porque sí, por ser popular.
¡Ah…! ¡No voy a dejarme llevar por estas divagaciones otra vez! ¡No quiero dejarme llevar!
Y no quiero tener que ir a la facultad tan pronto… T_T
En serio, no sé qué me pasa… Estoy desganada, estoy aburrida, estoy triste… y lo más extraño es que no tengo la menor idea de por qué. He pasado unas vacaciones de las mejores que he tenido, hasta hace unos días nomás, no hacía más que desternillarme de la risa por todo… o por nada, y ahora, de repente, me siento así, estúpida.
¡Pufff…! Respiro hondo y me enjugo unas lagrimillas… y es en serio. De repente siento un dolor extraño en el pecho, algo así como una suerte de emoción, es inexplicable. Y pido perdón por dejar esto escrito acá, pero tampoco sé por qué lo estoy escribiendo; en una de esas porque estoy sola en casa y no tengo a nadie cerca para decírselo, o porque realmente no quiero decirle a nadie de carne y hueso que me siento así…
Cambiando de tema, el año pasado, o el anterior mejor dicho, descubrí la novela romántica; y la verdad es, que si bien encontré algunas que me parecieron muy cómicas, y otras que hasta me resultaron emotivas, en lo que llevo de leer este género he llegado a pensar que no entraña demasiado más. Hay mucha chambonada por esos lares, y se lleva una cada decepción, que mejor ni les digo.
Pero también el año pasado, descubrí a un autor que me pareció, no sé, peculiar… Bueno, eso era lo que me había parecido entonces, cuando apenas había leído uno de sus libros, un libro de cuentos bastante peculiar también. Y de repente hace unas semanas me encontré con una novela suya que me dejó impactada. Señores, he descubierto el gusto por la novela negra de la mano del Lázaro Covadlo. Definitivamente, “Bolero” es una novela que no podré olvidar mientras viva. Y es que este buen hombre tiene una habilidad envidiable para contar, me ha hecho reír de las situaciones más terribles y trágicas, se expresa de un modo que se me hace familiar cuando mezcla —intencionadamente o no— las expresiones de distintos pueblos, y casi ni qué decir tengo que es un completo descarado. ¡Y me encanta ese descaro! Me encanta la crudeza de sus descripciones que nunca se extienden más allá de lo necesario, me encanta la crudeza con que narra, la franqueza con que expone los hechos, porque el psicoanálisis a veces está en los hechos puros y duros, y los hombres son más bien lo que hacen y lo que dicen y no sólo lo que piensan; esas no son más que quimeras…
Bueno, esa es mi humilde opinión… Es altamente probable que esté errada, pero de todos modos me encantó. Ya estuve buscando en las librerías más obras de Covadlo, y mucho me temo que hasta estoy obsesionada con alguno de sus personajes, bah, lo de costumbre, ¿no?
Y ya me voy, porque se me está haciendo largo.
Ana
18:39 Permalink | Comentarios (0) | Email esto

