17/01/2005

¡¿Por qué?!

(Desahogo antes de salir de viaje…)

Este fin de semana he estado “reflexionando”, para variar, acerca del modo en que las personas se comportan… No soy partidaria de encasillar a las personas ni de establecer grupos clasificatorios, pero no he podido evitar crear un apartado especial en mi mente para los “Novias de Hermanos”.

Es prácticamente un hecho que cuando una por fin ha comenzado a madurar, cuando ha dejado de pelearse con hermanos y padres por estupideces, y sobre todo cuando busca llevar la fiesta en paz con cuanta que alma pulula por el mundo, porque, la verdad, eso de ser crítico nada tiene que ver con enfrentarse abiertamente al objeto de nuestras “observaciones” porque con mentes cerradas no se discrepa, entonces “tienen” que entrar en escena estos personajes caídos, según dicen, como “peludo de regalo”.

Y no puedo evitar preguntar: ¡¿Por qué a mí?!

¿Por qué siempre me toca a mí hacer el papel del buen anfitrión cuando nadie más quiere? Mi paciencia, como la de todos, tiene un límite; y puede que aparentemente sea una persona pacienzuda y endemoniadamente amable, pero no puedo hacer esfuerzo semejante siete días a la semana, ¡eh, que yo también necesito descansar de vez en cuando!

¿Perros o gatos?

¿Por qué hay gente que busca encasillarse en una de estas dos categorías? Te preguntan: ¿Qué te gustan, los perros o los gatos? Y yo digo, ¿no me pueden gustar ambos, o ninguno de los dos? ¿Y si soy chica, por qué “carajo” tengo que preferir a los gatos?

Qué gente tonta… A veces pienso que no tienen nada en la cabeza y que no saben hacer otra cosa que no sea leer el horóscopo y esas revistas que comentan la vida de la “forrándula”… ¡Ah, y casi me olvido, también les gusta mandar cadenas por e-mail! —Definitivamente, cuando una persona me pide mi dirección de correo electrónico incluso antes de preguntar cómo me llamo, (porque cada vez que me presento indefectiblemente me preguntan que si mi nombre, el verdadero por supuesto, es real o si se trata de un apodo), en mi mente, una yo imaginaria pone inmediatamente pies en polvorosa—. Pocas cosas detesto tanto como que me llenen la casilla de correo con mensajitos cursis y pegatinas ridículas. Y en cuanto a las preguntas de ciertos tests estúpidos que siempre acaban encasillando a las personas en alguna categoría sin sentido, ni hablar.

“¿Qué preferís, el mar o la montaña? ¿El verano o la primavera?”

¡El otoño, caramba! ¡Y sí, me encanta que haga tanto frío que se me congelen lo huesos! ¡Y no, no llamo a mi novio todos los santos días por teléfono, porque detesto hablar por teléfono con quien sea! ¿Y qué si piensa que no lo valoro lo suficiente? ¿Y qué si un día de estos decide que ya no le gusto mas? En una de esas es que es cierto eso de que no me importa lo suficiente. ¿Y que qué me vio? Ahhahaha… ¡ese no es asunto tuyo! ¿Es que no se te ocurrió que es posible que existan personas a las que como a mí no les gusta el cargoseo? ¡No, las demostraciones públicas de afecto me enferman, me asquean! Y “él” sabe de sobra que tal vez nunca escuche salir de mi boca las palabras “te amo”, porque aún en caso de que lo sienta, no pienso decírselo, ni a él ni a ningún otro, porque soy así, mal que le pese a cualquiera. Al fin que yo no vivo de la estima en que me tienen las gentes de absolutamente todas las clases.

“Angelito de Salvación”, yo no quiero que me ayudes a convertirme en alguien distinto. Así estoy bien, y la vida se me hace interesante, aunque a vos no te lo parezca. No quiero meterme con vos, ni transformarme en tu enemiga, ni mucho menos, porque con todo y lo detestable que te me presentás, no te considero ni por asomo una mala persona, sino todo lo contrario. Y en cuanto al concepto que tenemos de la diversión, perdonáme, pero a mí esas “pseudo celebraciones” que tanto te gustan no me hacen ninguna gracia, ni tampoco me interesa conocer al resto de tus amigos, porque, como dicen, para muestra basta un botón, y considero que con vos ya he tenido más que suficiente. Y conste que he sido todo lo tolerante que he podido.

¿Que si estoy enojada? Claro que no. Nomás estoy cansada, y las orejas me arden de tanto escucharte hablar y hablar durante horas de cosas que para mí no tienen ningún sentido, y todo esto porque nunca voy a decirte a la cara cuánto te detesto en esos momentos, no vaya a ser que te ofendas más aún si me decido a expresar con palabras lo que apenas adivinás cuando se me escapa algún que otro bostezo, o cuando “descuidadamente adrede” olvido contestar a cada una de tus sosos comentarios.

Y es que eso de andarme peleando no va conmigo. Prefiero que los demás se desgañiten gritando su indignación, que sean los demás los que hagan escenitas y regalen con su espectáculo a múltiples espectadores, porque de mí no van a obtener más que desdén. ¿Que si soy fría? Ahahaha… Eso no querrás averiguarlo, creéme. Y si en casa te han dicho que tengo mal carácter y un genio de los mil demonios, no lo pongas en duda ni por un segundo, que los que allí viven me han visto pasar por todas y sí saben qué se puede esperar de mí. De verdad, no querrás saber qué tan grosera puedo llegar a ser si me dejo llevar y pierdo la compostura.

Pero, me habías preguntado si prefería a los gatos o a los perros… Y la respuesta es que me encantan los gatos aún si nunca tendría a uno como mascota. ¿Feliz?

Y sí, mi estimadoa, dudo mucho que algún día lleguemos a ser amigas, pero ya que tenés tanto empeño en encajar, te propongo que, cuanto menos, no discutamos, no nos molestemos, no nos metamos la una con la otra y llevemos la fiesta en paz; te lo digo de todo corazón… y porque sé que no me queda otra, al menos por el tiempo que dure tu presencia en “su” vida.

Y cuando todo acabe, seguramente saldré a festejar el feliz acontecimiento. ^___^


Ana.

13/01/2005

Pensieri a spazzo...

¡Ah…! Hoy el día estuvo lindo :)

Con todo y lo nublado, estuvo fresquito y por fin en mucho tiempo he conseguido respirar… He salido de excursión, aunque no muy lejos de casa, nada más unas cuantas cuadras, veinte o algo más, e inevitablemente he acabado en el Cementerio de La Recoleta. No sé por qué, pero me gusta ese lugar, me gustan las construcciones que hay ahí, las plazas grandes, el césped, los árboles… y sí, también el cementerio. Siempre he sentido que entrar allí y vagar por sus galerías, como si tuviera todo el tiempo que quisiera, es casi como entrar en otro mundo, más calmo, incluso más fresco; tal vez porque se encuentra uno con un poco menos de ruido y el cantar de los pajaritos estando en medio de tan agitada ciudad, no sé.

¿Qué si es lúgubre? ¡Claro que no! Al menos en su gran mayoría. Está plagado de verdaderas obras de arte, esculturas de serafines, grandes y pequeños, cúpulas de variadas dimensiones y características constructivas... Hay mucho mármol y se está fresquito; las veredas están limpias y cuidadas, y los vecinos son un sol… XP

Bueno, reconozco que hay sectores bastante menos cuidados, e incluso algo lúgubres, pero convengamos que a la luz del día es posible distinguir lo bello en lo que sólo el tiempo y el clima han colaborado para estropear. No sé por qué, pero siempre me ha maravillado el modo en que las hierbas se van abriendo paso entre la mampostería y los enlucidos, la manera caprichosa en que el Palán se aposta y desarrolla sobre las medianeras de los edificios de cierta edad… Me encanta ese musgo de color verde tan encendido que se crece sobre la piedra, y el olor a tierra húmeda que se levanta cuando la amenaza de lluvia se cierne sobre mi cabeza. Es rico…


Ana.

11/01/2005

¡Vacaciones al fin!


No hay caso, esto de las fiestas no da más que estrés. Al final todo el mundo anda apurado queriendo hacer todo lo que durante el año dejó “para después”, y en su locura busca envolver a todos los que estamos tranquilos y sin apuro porque nos matamos todo el cochino año tratando de ganarnos las vacaciones.

En fin, que por fin mi hora ha llegado, pero que la incertidumbre me trae de cabeza, porque aunque me voy a la playa en unos días, no veo la hora de que llegue marzo… Ya sé, estoy loca de remate, pero es que las esperas me atormentan sobremanera y no lo puedo evitar.

Y eso que con el tiempo he comprendido que las opiniones que realmente me importan son muy pocas, la de mi mamá, la de Martín y la de mi profe… La verdad, si alguien te dice que hacés todo bien y que tu trabajo siempre es magnífico, entonces su crítica no sirve para mucho, o mejor dicho para nada. Ahí mis tres críticos verdaderos no dudan en fruncir el ceño y decirme “mirá, esto me hizo bostezar”. Y la verdad no ofende… o al menos no lo hace conmigo.

¡N puedo más, soy impaciente para todo! Quiero salir de esta ciudad infernal lo antes posible, pero también quiero estar de vuelta… Será que el calor haces estragos en mí… Será que extraño el invierno… La verdad es que no sé.

Otro punto positivo de las vacaciones es que el grupo con el que voy a viajar no es partidario de destruir la paciencia de nadie. Así que cada uno se sabe cuidar a sí mismo muy bien, y eso, a mi entender, es primordial.

Por otro lado, ando soñando cada cosa, que da miedo. En el subconsciente he recibido la visita de personas que no veo hace más de tres años, y lo más curioso es que hasta los he visto cambiados. ¿Será que la imaginación da para algo semejante? Porque los vi más grandes, y seguían siendo ellos…


Ana.

03/01/2005

Lo que nos dejó el 2004

No es por seguir con esta retahíla de quejas, que según parece es mi “sana costumbre”, pero, viendo y comparando un poco, ¿no ha sido el 2004 un año particularmente catastrófico? Yo al menos no recuerdo otro tan plagado de infortunios como este, y no me refiero al terreno personal, sino al del mundo en general.

La tragedia de Haití, sin ir más lejos, nos dejó con los ojos como platos; desaparecieron islas enteras (aunque sólo haya sido temporalmente), y una crisis que todavía se puede decir que está en pleno auge. En general todo el Caribe ha sufrido este año como no lo había hecho en décadas, infinidad de tornados azotaron la región durante el 2004…

En mi país hubo inundaciones que significaron pérdidas materiales importantes (a Dios gracias), y hemos de coincidir en que, lo “mejor” estaba al venir…

Cuando el mundo sigue contando los decesos que provocaron los Tsunamis en el sureste asiático (¡más de 150.000, por Dios!), aquí nomás, a un par de barrios del “mío”, se produjo el episodio fatal más grande que se haya registrado en mi tierra. Un incendio dejó 175 muertos y más de 300 heridos en la madrugada del 31 de diciembre; cifras que superaron con creces las de los infortunados atentados a la Embajada de Israel y a la AMIA…

Resultado: tres días de luto nacional…

Y así empezamos el año, en materia de actualidad. Decenas de familiar se pasaron la noche de año nuevo en hospitales o apostados a las puertas de la morgue; hoy, la primera marcha del 2005, pidiendo justicia. No me sorprende, sobre todo cuando se han convertido en una suerte de costumbre nacional, digo, eso de marchar por todo… Y no es que me parezca literalmente mal, sino más bien inútil…

En fin… ¿Qué se le va a hacer?


Ana.

La ciudad de la basura

(Original del 22/12/2004)


Es completamente cierto: a los argentinos no hay nada que les venga bien!!!

Y debería darnos vergüenza… A mí me la da, y mucha.

Y es que no hay palabras para describir semejante situación; si se despide gente porque quieren conservar el empleo, y si se dan garantías para conservarlo, entonces se quiere ser despedido. ¡¿Pero qué carajo les pasa a todos?!

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ante la caducidad del contrato que tenía con la empresa que hace la recolección de residuos, lazó hace meses una nueva licitación en la que se estipulaba, entre otras cosas, que se pagaría ya no por cantidad de basura recogida, sino por el número de manzanas limpias… En fin, la empresa que ganó la licitación no es la misma que ya estaba, y como la cosa ya se veía venir, justo ahora que hacen algo bien, todo el mundo está como loco… Porque también se había estipulado en la licitación que los trabajadores que se desempeñaban en la ciudad podrían conservar su empleo en la nueva empresa contratada con todos los derechos adquiridos en la anterior: puesto de trabajo, cargo, beneficios contemplados en el correspondiente convenio colectivo de trabajo, igual salario, antigüedad… Lo cierto es que para los trabajadores lo único que iba a cambiar era, a lo sumo, el color de sus uniformes, y que por lo demás no deberían haber siquiera sentido el cambio…

Pero como siempre, los impresentables hacen acto de presencia aún con la boca llena. Porque ahora que todo se ha hecho con la más absoluta coherencia, resulta que a todo mundo se le ha dado por ser despedido. ¿Y qué es lo que piden? Pues que se los despida, se los indemnice con el 200% de lo que les corresponde por ley y que, además, se los reincorpore a la nueva empresa contratada con todos los derechos…

Sin palabras.

La ciudad es un asco, porque no sólo suspendieron el servicio de recolección de residuos, sino que, por si fuera poco, se manifestaron en plena Avenida de Mayo volcando la basura que había en los camiones recolectores e incendiándola. Y lo más indignante: ¡¡¡No hubo detenidos!!!

Sepan que la policía debería haberlos detenido a todos, y que no había sido represión, como suelen decir estos impresentables, porque manifestarse y practicar el vandalismo son dos cosas que difieren entre sí años luz.

Y yo me pregunto: ¿Cuándo se va a dejar el gobierno de hacer la vista gorda a todas esas mafias que son los sindicatos en esta bendita República? Todos los días nos pasan por encima y pisotean nuestros derechos, nuestro esfuerzo y nuestro trabajo. No quiero sonar extremista, o como se les llame a esa clase de intolerantes que bien estarían de acuerdo con cometer alguna especie de genocidio con esas gentes, pero bien nos vendría un poco de mano dura antes que seguir de camino hacia la anarquía.


Ana.


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