21/12/2004
Ah...! Cosas con las que una se obsesiona...
¿No les pasa, o no les ha pasado, obsesionarse con... cosas?
Cosas, cosas, cosas... pueden ser cualquier cosa, un cuadro con un paisaje en el que desearían poder adentrarse, una fotografía en la que -para variar- hemos salido que ni de sesión profesional, o nada más respetables... puede ser un color, un sabor, una película, un libro, un personaje de ficción... Uf...! Pueden ser tantas cosas...!
Pues en mi caso particular, mis mayores obsesiones se dan con canciones -que nunca son las que se ponen de moda y suenan una y otra vez en las estaciones de radio- que por una u otra razón tienen la "capacidad" de hacerme sentir distinto, o más bien, de cambiar mi estado de ánimo por escasos minutos. Y las escucho una y otra vez, sin descanso, porque cuando lo hago me siento extrañamente bien, aún cuando el sentir propiamente dicho sea el de melancolía.
Y no. Ninguna de ellas está ligada particularmente a ningún acontecimiento de mi vida. Su realción con mi persona nada más pasa por el simple hecho de haberlas escuchado. ¿Raro, no?
Aquí, la más reciente...
Juan y María
(Chico Buarque)
Ahora yo era el héroe
Y mi caballo sólo hablaba inglés
La novia del cowboy
Eras tú
Aparte de otras tres
Yo me enfrentaba a un batallón
Un alemán y su cañón
Guardaba mis bolitas
Y ensayaba un rock
Para las matinés
Ahora yo era un rey
Un alguacil
Y era también un juez
Y por mi propia ley
La gente era obligada a ser feliz
También tú eras princesa
Que hice coronar
Eras ta linda digna de admirar
Que ibas desnuda por todo el país
No, no huyas no
Finge que ahora yo era tu juguete
Yo era tuyo
Yo, tu bicho preferido
Ven, dame la mano
Sueña que ahora no teníamos miedo
En la época de la maldad
Creo que nosotrs ni habíamos nacido
Ahora era fatal
Que el haz-de-cuanta terminara así
Fuera de este jardín
Era una noche que no tiene fin
Pues te fuiste de mi vida
Así sin avisar
Y ahora yo era un loco al preguntar
Qué es lo que el mundo va a hacer de mí
Ana.
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12/12/2004
Vivir y dejar vivir...
Más hechos que me enervan…
En el día de ayer se produjo un hecho que de verdad me dejó indignada; lo siento, no puedo evitarlo, me es prácticamente imposible abstenerme de hacer comentarios cuando ciertas cuestiones sociales saltan a relucir con tanta falta de decoro, con tal falta de raciocinio… Ahora resulta que un barco de bandera holandesa llega a las costas de mi país y se arma un revuelo de dimensiones descomunales porque en su interior se practican abortos, y ciertos grupos “católicos” se traban en lucha con otros grupos de “descerebrados” de ésos que se creen que siempre tienen la razón en todo, nada más por una exposición, por una conferencia, que bien podría resultar inofensiva si logramos mantener la cabeza en el lugar que por “defecto” le corresponde.
Antes que otra cosa, aclaro que yo, si bien me considero católica, no soy lo que se dice una “buena” practicante de la fe cristiana, mis ideas difieren notablemente de muchas que la Iglesia Católica pregona por ahí y, por sobre todo, me considero una persona que busca siempre “emitir” y/o “compartir”, tan sólo sus ideas más imparciales.
Y ahora que “estamos claros”, me permito declarar: ¿Acaso no entendemos TODOS que un ser, aunque todavía no haya nacido, efectivamente tiene vida y que, por el sólo hecho de pertenecer a la especie humana es en consecuencia un individuo?
No. Yo no apruebo el aborto. Abortar constituye ante mi ética un ASESINATO, pero no por eso voy a condenar drásticamente a todo aquél que lo practique. “Cada uno es dueño de hacer de su culo un pito”… así de simple son para mí las cosas… Pero eso sí: ¡¡¡Si yo puedo tolerar que los demás piensen que abortar está bien o que la promiscuidad o la simple falta conciencia a la hora de tomar precauciones es justificativo suficiente como para considerar al aborto plausible, entonces EXIJO que se me deje en paz si considero que está mal!!! …Después de todo, estoy en mi derecho.
Y como no me gusta limitarme a criticar, sino que, cuando puedo, prefiero buscar alternativas a los problemas, se me ocurre que todos aquellos que están a favor del aborto tienen razón al exigir que esa “práctica” se legalice. Según mi punto de vista tienen todo el derecho de hacer con sus cuerpos y sus vidas lo que se les de la reverenda gana y, siendo sinceros, ¿qué sentido tiene prohibir algo que las personas de todos modos van a hacer? Al fin que ni siquiera existe sanción alguna en la ley escrita que se pueda aplicar en estos casos. ¿No? Así todo sería mucho más simple, y cada quién podría buscar con libertad la que considera la solución a sus problemas.
Sin embargo, oí comentarios de personas que condenaban a la Iglesia Católica —y sólo a ella— por expresar lo que prácticamente todas las religiones del mundo expresan con idéntico tono drástico… Y digo yo, ¿quiénes hablan de intolerancia, eh?
La Iglesia Católica se opone al aborto pero no por ello es responsable de las irresponsabilidades que los hombres cometen. ¡La Iglesia Católica no tiene la culpa de que la gente se dedique a “fabricar” niños que no puede mantener, como escuché decir a ciertos desubicados!
Y una cosa más: Sí, según mi parecer el Estado debería legalizar el aborto, pero bajo ningún punto de vista puede destinar ni siquiera un mísero centavo de su presupuesto para que dicha práctica se lleve a cabo de forma gratuita en los hospitales públicos. ¿Por qué? La respuesta es muy simple, señoras y señores, porque gran parte de los que pagamos impuestos —y, en consecuencia contribuimos al mantenimiento del sistema público de salud— no estamos de acuerdo con el aborto, y no es ético, ni justo, ni legal, ni NADA, que nos “obliguen” a pagar por algo que consideramos inadmisible; es más, ningún profesional de la salud podría verse obligado a practicar un aborto si su moral no lo admitiera.
“Vive y deja vivir…” Si lo quieres eres dueño de pagar por ello.
Ana.
18:48 Permalink | Comentarios (0) | Email esto
Saludos :)
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